martes 15 de diciembre de 2009

Cena

Este sábado fue la cena de navidá con los suecos. Me animó la cosa de que este año la cena fuera sentados, useasé, nos dieron de comer caliente y decente. El año pasado consistió en un vergonzoso pincheo de cuadrados minúsculos de tortilla de patata y croquetas congeladas. Este año el menú en un restaurante que mola y barra libre de primeras marcas.

Me agobié la ostia. Pa empezar, la gente iba muy mal vestida. La peña pretende ir de noche o fiesta, y se pone lo más vaporoso que tiene en el armario, y que suele ser casi siempre, un vestido de verano. Al que le calzan botas o zapatos de invierno y además, de los malos. Peinados de peluquería excesivos y ropa de quiero y no puedo. Insoportable para mi Luna en Libra.

La media de edad es de unos 25. Al sentarnos ya había un porcentaje elevado de gente borracha. Porque en eso consisten estas cenas, en ponerse ciego y hacer el indio, porque son todos de un marchoso que te cagas. Eso y pillar cacho. Y también despellejar. Estas reuniones son la fuente donde el marujeo saca tema para criticar para todo el año. La mesa de atrás era especialmente ruidosa. En general el sitio tenía una acustica pésima. Mucho ruido de fondo que mi sordera no tolera. Solo bebí vino tinto. Estaba riquísimo. Era un Rioja noséque crianza. No sé si bueno o malo, pero era mi tipo. No me apeteció beber nada más en toda la noche.

Hubo sorteos tras la cena. No me tocó nada. Había Dj, bueno, por llamar algo al tipejo obeso que ponía música. No hubo sorpresas. Rumba, salsa, Shakira, alguna chorrada local, un momento AC/DC y lo demás "a mover la colita". No faltó Grease, of course. Y por supuesto, Yandel y su puta madre, que para no faltar a mi costumbre, fueron los que me animaron a pirarme a eso de las cuatro de la mañana.

Bueno, supongo que este evento no tiene tanta importancia, pero para mi ya estuvo bien. Paso de mortificarme un segundo más con este tema. No me gusta salir. No sé divertirme. No me gusta bailar. No me gusta estar de pie. No me gusta que me empujen. No me gusta no enterarme de nada de lo que me dicen porque estoy medio sorda. No soy marchosa y estoy harta de sentirme acomplejada por ello. Así que acepto y asumo de una puta vez, que soy un ser aburrido. Ya estoy muy mayor para este tipo de pajas mentales.

A cascala.


jueves 10 de diciembre de 2009

10 de Avientu

Acabo de echar un vehemente discurso sobre la vida, la muerte y la hipocresia, a la gente de mi casa. Todo viene a cuento de R y de su vida vegetativa. No estaba presente mi padre, claro, se me hubiera tirado encima, cosa que me la sopla. A Géminis le encanta predicar y poco llevar a la práctica lo que predica. Es la incoherencia con patas. Además, es de estas personas que piensa que el mundo está dividido entre "buenas personas" y "malas personas". Al estilo juicio final divino que te condena al infierno o te premia con el cielo. Él siempre ha querido ser de los buenos. No es capaz de entender que nadie le acusa de "maldad", pero que las buenas intenciones si no se respaldan con buenas acciones, terminan con toda la compresión de los demás. Es muy bonito cacarear sobre el cariño, respeto y bla, bla, bla, cuando uno no lleva el peso y la responsabilidad de nada. La historia de su vida.

S está aquí desde el viernes. Le han dado vacaciones al otro y se quedarán hasta la Nochebuena.

Estoy inscrita para unas oposiciones. Lo que me apetece aprenderme la puta Constitución y demás leyes de mierda, es igual a cero. Pero bueno, tengo que esforzarme y al menos intentarlo. Cuando pase este mes me pondré en serio.

Hoy a la mañana he ido a comprarme una crema para la cara. Me encontré una oferta estupenda de una marca muy buena. La crema en cuestión, es antiaging y me pareció demasiado específica. Así que le pregunté a la dependienta, si no sería excesiva para mí que aún no soy tan mayor. Respuesta: "Para nada, a partir de los cuarenta-cuarenta y cinco, se puede usar perfectamente". Me quedé pasmada. La tía me ha echado esa edad. De puta madre. Igual esta noche empiezo yo a tomarme las gotas de R.

Me esperan una semanas infernales en Suecia.

Qué bello es vivir.




lunes 7 de diciembre de 2009

Decepción

Qué fea es la decepción. Con los años puede que sea una emoción que se aprenda a manejar. Bueno, o igual no, porque hay todo un mecanismo detrás que hay conocer previamente. Hablo de la decepción posterior a la idealización de una persona. Hay algo de triste en esta caída. No sé, hay gente que no puede evitar idealizar al otro. Ya sea por amistad, amor o cualquier otro vínculo. El idealizador suele ser una persona bastante necia y cabezona. Arma el pedestal, sube a la persona y se empeña en mantenerla alla arriba. Así se le caiga a cachos. Da igual. El idealizador siempre verá lo que quiere ver. Yo he sido así casi toda mi vida.

Todo derrumbamiento emite señales previas. Las he visto y me han puesto alerta. Olfateo la incoherencia a leguas. Detesto la incoherencia. No la admito. Creo que me tomo la vida muy en serio. O más bien debería decir que me tomo lo serio de la vida a risa y la risa de la vida en serio.

Bueno, la cosa es que me siento decepcionada, pero tampoco es algo grave. No tiene mayor importancia, pero no sé, me jode que quien yo pensaba que era de una manera, al final no sea como yo creía.

Supongo que los años y el abuso del ejercicio de idealizar, me ha cansado. Yo ya no quiero creer en nada. Mi tendencia a idealizar no ha desaparecido, pero si me he vuelto más realista. Ya no pierdo el tiempo en sostener ídolos. Es agotador e insano. A las personas las hay que admitir como son. Sin adornos, sin pedestales, a la misma altura que está una. Vale que el cariño te haga verlos mejores de lo que son, pero eso es distinto. Hay un punto en el que te encuentras con un defecto que te resulta intolerable. Mal rollo. En ese punto cambia todo porque no podemos dividir en trozos a la gente. A la gente se la admite entera, con sus aciertos y sus fracasos, pero a veces no es posible digerir esos defectos. A mí simplemente no me sale.




jueves 3 de diciembre de 2009

Qué estres

O sea, mira que horas y me voy ahora pa la cama. Llevo imbuida por la web, no sé cuanto tiempo, y todo por culpa del puto Wow. Porque, claro, ahora que soy level 80 tengo que equiparme bien y subir el DPS y demás mierdas técnicas del juego, que estoy empezando a comprender ahora. Qué lenta soy aprendiendo, joder. Entre lo disléxica que soy, mi afán por obviar los detalles importantes de la vida (Mercurio en Sagitario), que me acelero, que no veo las cosas hasta que las tengo encima, pues soy nivel 80 y no tengo ni puta idea de nada.

Además hay otra cosa que me toca los güevarios. En este juego de vez en cuando se hacen revisiones en cuanto a las técnicas de las clases. Eso conlleva que durante un X tiempo, unas clases mejoren y otras empeoren. Y esto también requiere que se ponga de "moda" un tipo de juego. Hay una serie de rutinas preestablecidas según esto, y si te sales de lo que se espera, la gente te tacha de manca. Ser "manco" en el Wow es no tener ni puta idea de jugar. Yo soy manca y a mucha honra. Qué le voy hacer. Lo contrario al manco son los "pro", abreviatura de "profesionales", que es gente que vive para el juego y se organizan con horarios y la madre del cordero, y lo saben todo. Como cazadora he tirado desde el principio por una rama que parece que no es la más adecuada. Mis cojones que no es adecuada. Es la puta ostia. Lo que pasa, que es la más difícil. Yo siempre me complico la vida sin querer.

Es un juego muy competitivo donde los egos se crecen de manera desvergonzada. Es el ganar por ganar. El ser el primero. El llegar. No cuenta disfrutar. Todo el mundo se vende y trata de parecer lo más "pro" que puede. Pero claro, a mi es que me parece imposible que haya tanto superdotado reunido en un mismo servidor. La gente habla mucho de objetos que encuentra, logros, índices de golpe, datos, datos, datos y más datos llenos de tecnicismo ingleses. Suena bien y parece que saben lo que dicen. Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Que sepan y jueguen bien, son realmente una minoria, aunque todo el mundo se comporte como si lo supiera todo. Por mí se pueden ir todos estos wowlistos a la puta mierda. No me van a comer la moral un atajo de niñatos frikis víctimas de la moda, que no saben más que usar lenguaje móvil, y escriben cosas como: "kien m alluda" o "boi llo". Por eso también me ha costado tanto aprender. Hay un mundillo de foros de consulta, pero entre los tecnicismos, los anglicismos, los spanglismos, la desfachatez ortográfica y que desconocen la existencia de esto ",", soy incapaz de seguir un puto posteo hasta el final.

Bueno, que divago. La cosa es que yo como siempre, no me entero de nada y me encuentro en un punto que tengo que romper con todas las pautas que he seguido hasta ahora. Pautas que he adoptado por intuición, no por conocimiento real. He ido mejorando gracias a información que he recibido. Información fiable, porque como todo el mundo habla mucho, a mi me han confundido terriblemente. Menos mal que he encontrado a Coolt. Adoro a Coolt. Me cae de putísima madre. Qué gran tío. Coolt es otro jugador que tiene conocimientos y la habilidad de un "pro", al que le encanta jugar bien y no se ha vuelto gilipollas por ser bueno. Gracias a él fue que empecé a enterarme un poco de que iba la cosa y todos sus consejos han sido válidos.

Luribel, me dirijo a ti, porque más o menos eres de mi edad: qué suerte hemos tenido al ser educadas bajo el plan antiguo de la E.G.B. Igual la letra entraba con sangre. Igual no había mucha pedagogía y por eso nadie detectó mi dislexia, pero joder, repetir dictados y escribir reglas de ortografía cien veces, han demostrado ser métodos muy efectivos y bastante gratificantes. Al lado de esta peña me siento Cervantes.

Maese, tenías razón. El juego es un reflejo del yo.

Mañana curro. Qué horror.








martes 1 de diciembre de 2009

El alemán

Mis padres se han ido a ver a S. Estarán hasta el sábado o el domingo fuera. A mi madre le podía dar una embolia si no va a visitar donde está viviendo su hija. La cosa es que nos han dejado solas a T y a mí con R.

R va a un centro de día para gente mayor y con Alzheimer. A las once de la mañana la vienen a buscar y no la traen hasta las siete de la tarde. Quien se ocupa de ella cuando está en casa, es mi madre. Eso significa darle desayuno, cena, acostarla y asearla. R tiene que utilizar pañales. Ni yo ni mi hermana T estamos por la labor de ejercer semejante tarea. Así que en estos días, viene una mujer del centro que es la que se ocupará de todo. Además, mi hermana y yo trabajamos, y no llegamos a casa hasta la noche. Esta mujer estará aquí acompañando a R hasta nuestra vuelta.

Hoy ha sido el primer día que ha venido esta mujer. Hace ya un rato que se ha llevado a R. La levantó, llevó al baño y vistió. Estaban en MI habitación, listas para irse y yo entré para saludar a R. Me dijo lo de siempre: "¿Dónde vas tan elegante?". Yo en pijama y sin peinar, claro. A los dos minutos me preguntó si la conocia. Le dije que claro que sabía quien era y le dije su nombre. Le pregunté si sabía quien era yo y me respondió que más o menos.

Se fue inquieta. Aunque no reconozca a nadie ha percibido los cambios. No protestó pero no le hizo mucha gracia irse con una desconocida. Bueno, no es desconocida que trabaja donde ella se pasa el día. Hubo un momento al irse que pensé que R se iba a echar a llorar. Mencionó algo sin sentido sobre su madre. R es huerfana desde que era niña. Al final no lloró. La falta de memoría acorta mucho la vida de sus emociones. En un minuto puede estar triste y al siguiente no recordar que fue lo que motivó ese estado de ánimo.

R es baja y menuda. Ahora que está con nosotros ha recuperado algo de peso. Mientras vivió sola, casi con toda seguridad, se le debía olvidar comer muchos días. El bajón físico es increible. Siempre ha sido una mujer de aspecto muy cuidado. Ha pasado de señora mayor a anciana en cuestión de tres meses. Los rasgos de R son de tipo gnomo. Hay algo juvenil o infantil en sus facciones. Esto se ha acentuado con el Alzheimer. Parece vivir en un estado de estupor y sorpresa constante. Si te dirijes a ella, como no te conoce, te mira con extrañeza pero sonríe y es receptiva. Yo apenas tengo trato con ella. La evito. Para empezar, cada día habla más bajo y yo no la oigo. Y luego que no tiene ningún sentido hablar con ella. Empieza una frase, se le va el hilo y termina por soltar palabras que no tienen conexión alguna.

Mientras estaba en MI habitación con R y la mujer, esta me estaba contando lo bien que se portaba. Le acariciaba la mejilla de vez en cuando y le hablaba en tono meloso. Mencionó el comportamiento de otros enfermos de Alzheimer del centro y la problemática de la enfermedad delante de ella. Como si R fuera invisible. Esto ya lo he visto en más ocasiones. A la gente mayor se la trata como si fueran niños. Se les habla en otro tono, que se supone es más cariñoso y a mí siempre me ha resultado molesto. No sé, hay algo que me parece irrespetuoso en esa actitud. No puedes tratar a un adulto como a un bebé. Bueno, yo soy muy cardo. No me gustan los bebés ni los niños pequeños, y si tengo que tratar con alguno, no adopto ninguna postura extraña ni los hablo como si fueran gilipollas. Por eso quizás me choque ver esa actitud cuando se trata de una persona mayor.

Por lo demás es un misterio lo que sucede en la cabeza de R. Ya ha pasado esa fase del principio, donde de vez en cuando tenía momentos lúcidos y era consciente de sí misma. Eso tiene que ser durísimo. Ahora es muy tranquila y se deja hacer. Como pa no estar tranquila con el dopaje que lleva. Vive en un estado vegetativo absoluto. Ahí donde la sientas, ahí se queda. Se duerme a los cinco minutos de estar parada por efecto de la medicación. Reconozco que miro con deseo unas gotas que hay que darle a la hora de la cena. Mi padre, que es un gran drogadicto al que le fascina la automedicación, se está tomando por su cuenta unas pastillas de R para la memoria. Por prevención, segun él.

Su existencia me parece patética. Tan desvalida y sumisa, tan a la merced de todos. Su memoria no es recuperable. Lo más que se puede hacer es tranquilizarla y eso es más un favor a la gente que la rodea que a ella misma. Está mejor visto, y parece más misericordioso, mantener con vida un ser que ha perdido por completo el sentido de la misma. No tiene hijos, no tiene hermanos, no tiene marido, no tiene a nadie que la eche de menos. Se ha reducido a un cuerpo que solo respira. Seré cruel, pero yo de cuidar algo, prefiero un gato, que seguro tiene una vida más productiva y coherente que la de R.




sábado 28 de noviembre de 2009

Toi muy mayor...


... pa que mi madre me limpie la habitación. Con esto de que está R. de ocupa en mi cueva, pues mi madre ha decidido reorganizar armarios y demás. Me había avisado, pero esta mañana me levanté y la vi revolviendo dentro de una caja con cosas mías. Me molan las cajas. Las lleno de mierda y de cosas inútiles, no lo puedo evitar, porque me molan. Y claro, verla fisgar mis posesiones provocó que un hervor me subiese desde el estómago hasta la cabeza. Aguanté. Lo siguiente fue una táctica de mi madre que a mí me desespera. Cuando hace algo que no quiere hacer, se dedica a compartir con los demás la tarea. Cada cinco minutos venía donde estaba yo y me preguntaba que sí esto o aquello. No lo soporté más y le dije que lo dejara. Que si cada cosa me iba a preguntar mejor lo hacía yo. Se ofendió por completo y se puso en modo imperativo. "Antes de ir a trabajar quiero que esa habitación esté en condiciones". Terminé de comer y lo que hice fue guardar mis frikerios. Mis frikerios son los gashapones de Saint Seiya. Vacié un cajón y dejé en las estanterias los adornos mínimos y libros indispensables. No pienso limpiar una habitación que no ocupo. Pero sigue siendo la mía y en ella hago lo que me de la puta gana. Aunque no tenga razón.



viernes 27 de noviembre de 2009

Cuánto hay y que mal repartido...

Michelle Thompson, una británica de 43 años, padece el síndrome de excitación sexual persistente, que le hace tener unos 300 orgasmos al día. Su vida amorosa y profesional era ruinosa: incluso el ruido de las máquinas de la fábrica de galletas donde trabajaba le provocaban orgasmos. Al menos, ahora ha encontrado en su vecino, Andrew Carr, a un hombre capaz de seguirle la marcha. Los hombres, afirmó Michelle al diario «News of The World», no podían estar a su altura, de modo que sólo podía recurrir a «cibernovios». Hasta que llegó Carr, de 32 años, con quien hace el amor diez veces al día.






Yo con la mitad de la mitad de la mitad de la mitad, me conformo. Así que yo te maldigo, hija de puta acaparadora. Así revientes de felicidad, zorra.

 

Octavo Templo Copyright © 2008 Black Brown Art Template by Ipiet's Blogger Template